Me gustaba salir a pasear por las plazas cercanas a mi casa. Me gustaba ver cómo los perros perseguían a las mariposas ladrando y moviendo su cola frenéticamente. Me gustaba sentarme en una banca y abrir un libro cualquiera en una página cualquiera y empezar a leer desde allí para poder imaginar lo que había sucedido antes. Me gustaba inundarme del refrescante aroma que exhalan los árboles en el otoño, cuando sus hojas caen y cubren el suelo de colores vivaces.
