Sí, tú

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Chile
Érase una vez blah, blah, blah.

martes, 22 de marzo de 2011

Viento


Tal vez, en algún lugar muy lejano, él sintió en su espalda aquel murmullo recorriéndole, tal vez se asomó a la ventana a ver la lluvia caer y tal vez, sólo tal vez, tomó su impermeable y su sombrero y se puso a deambular por las calles de aquella grisácea ciudad.

Han pasado meses sin saber de ella y las calles solitarias le han hecho recordar su mirada que era triste y melancólica, un poco perdida, un poco introspectiva, un poco maligna a veces.

Tal vez miró el oscuro cielo y siguió sintiendo el murmullo incesante erizándole los bellos de la espalda, tal vez se sentó en una banca húmeda y dejó que la lluvia terminara de empaparlo, tal vez, sólo tal vez, se llevó las manos a la boca para soplarlas y luego frotarlas con la intención de que no se le enfriaran demasiado.

Han pasado meses sin saber de ella y el árbol que tiene en frente le ha hecho recordar el perfume de su pelo que era un poco olor a tierra húmeda, un poco a hoja seca, un poco a viento frío a veces.

Tal vez se puso de pie lentamente y se quitó el sombrero, tal vez se acercó a ese viejo de la banca de al frente y le preguntó la hora, tal vez el viejo le respondió que hoy era 22 de marzo y tal vez él pensó que el viejo era un estúpido y que era extraño que lloviese así en esta fecha, tal vez, sólo tal vez se alejó confundido y con las manos en los bolsillos buscando una moneda.

Han pasado meses sin saber de ella y la pelusa que sacó del bolsillo le ha hecho recordar la suavidad de su piel que era un poco como la suavidad porosa de esa pelusa, un poco como el color de esa pelusa, un poco como la delicadeza de esa pelusa a veces.

Tal vez siguió caminando por ese parque y dejó que la tristeza le brotara por los ojos, tristeza aterciopelada del rojo atardecer, tristeza teñida de humedad.

Y tal vez, sólo tal vez, se dio cuenta de que nunca creyó extrañarla y se agachó a recoger una piedra para tirarla con todas sus fuerzas al vacío.

Y tal vez, sólo tal vez, ahora ella estaba pensando en él y estaba en un parque cualquiera apoyada en la reja, mirando el lago y susurrando su nombre.

Tal vez...

sábado, 19 de marzo de 2011

Luna


Salí a caminar hace un rato. Vagué por las cercanías de mi casa buscando en el suelo cualquier piedra para patear. Me senté en el columpio, como hago siempre que estoy triste. Vi la Luna y me puse a llorar.

Fracasé, una vez más fracasé.


Don't speak - No Doubt

You and me
We used to be together
Every day together always

I really feel
I'm losing my best friend
I can't believe
This could be the end

It looks as though you're letting go
And if it's real
Well I don't want to know

Don't speak
I know just what you're saying
So please stop explaining
Don't tell me 'cause it hurts
Don't speak
I know what you're thinking
I don't need your reasons
Don't tell me 'cause it hurts

Our memories
They can be inviting
But some are altogether
Mighty frightening

As we die, both you and I
With my head in my hands
I sit and cry

Don't speak
I know just what you're saying
So please stop explaining
Don't tell me 'cause it hurts
No no no, Don't speak
I know what you're thinking
I don't need your reasons
Don't tell me 'cause it hurts

It's all ending
I gotta stop pretending who we are

You and me
I can see us dying
Are we

Don't speak
I know just what you're saying
So please stop explaining
Don't tell me 'cause it hurts
No no, Don't speak
I know what you're thinking
I don't need your reasons
Don't tell me 'cause it hurts
Don't tell me 'cause it hurts
I know just what you're saying
So please stop explaining

Don't speak
Don't speak
Don't speak
Oh, I know what you're thinking
And I don't need your reasons
I know you're good
I know you're good
I know you're real good

Oh, la la la la
La la la la

Don't, don't, ooh, ohh

Hush, hush darling
Hush, hush darling
Hush, hush, don't tell me 'cause it hurts

Hush, hush darling
Hush, hush darling
Hush, hush, don't tell me 'cause it hurts

martes, 15 de marzo de 2011

domingo, 13 de marzo de 2011

Julio Cortázar, Rayuela- Capítulo 7

Porque jamás he vuelto a encontrar en un libro algo tan hermoso:


"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua."

viernes, 4 de marzo de 2011

Evidente



Estás mirándote en ese espejo, pero pronto dejarás de ver tu reflejo, pasarás una mano por tu cabello y la posarás en tu cuello pensando seriamente en apretar hasta que no puedas seguir respirando, sonreirás y querrás golpear esa imagen tan insensata, tan poco tú. Y permitirás que el miedo te vaya paralizando (frente a ti), mirarás sin ver en tus ojos más que el color uniforme de tu iris envolviéndolo todo, perdiéndote en esa oscuridad, sin pensar en nada más que ese color, viajando al interior, sumergiéndote, hundiéndote, asimilándote.
La percepción de una lenta caricia te irá trayendo poco a poco de vuelta a tu contemplación. Sentirás su calor recorriendo tímida y pausadamente tu cuerpo desnudo. Dejarás de verte y comenzarás a sentirte y entonces desearás con más fuerzas aún
abandonarte hacia ese susurro reptante que te estremece de vez en cuando en las noches de luna llena, mientras que la caricia va llegando a ese punto determinado por ti, por tus ojos, por tu propia mano que le guía y, de pronto, te detendrás para gozar del momento exacto en que sus ojos ya no quieran ver, en que sus ojos ya no quieran buscarte más y le obligarás a sostenerte la mirada viéndole con el odio impreso en tus facciones.
En realidad sabes que el juego se acaba cuando ambos cierren los ojos y por eso le obligas, aunque te escuecen sobremanera tus propias pupilas. Pero ... ¿por qué deseas seguir jugando? ¿para qué mantener lo que (comprendes) es una tortura?, te preguntas sin encontrar una respuesta satisfactoria. No importa: hay que jugar.
Ha llegado la hora convenida, levantas el dedo índice y, sonriendo pérfidamente, dibujas en tu cara sus propios labios, los dibujas varias veces y vas midiendo el efecto que en su mirada causas, esperas ver el dolor y el placer mezclados, fundidos. No, tú no esperas, tú
sabes. Y quieres que aquella unión te produzca asco, pero no lo logras... no, y te llenas de melancolía cuando tu dedo va descendiendo y comienza a dibujarte no sólo los labios, sino que cada uno de tus rincones con total precisión.
Asqueado levantas el puño y lo diriges al espejo. Das de lleno en él justo en tu rostro que sigue sonriendo.