Sí, tú

Mi foto
Chile
Érase una vez blah, blah, blah.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Boceto

Tomó su grafito y con la punta de la lengua mojó la punta. Recordó la primera vez que hizo aquello y cómo el sabor indescriptible del carbón se le fue disolviendo, cómo el sabor aquel, le agrió la boca y, sin embargo, le produjo un placer inexplicable a todos sus sentidos.
Pasó una de sus manos por la tersa superficie y con la otra secó el sudor de su frente y se acomodó el mechón de pelo por detrás de la oreja. Inspiró levemente y exhaló con furia. En sus ojos grises un destello de luz le dio ese toque maniático que muchas personas le habían descrito luego de verlo dibujar.
A su alredor sólo estaba la superficie, una silla, una ventana sin cortinas que dejaba entrar la tenue luz del otoño que surca los suburbios de aquel país, su chaqueta tirada en el piso de madera sucio y derruido.
Todo era silencio allí. Silencio y sus suspiros colmando los centímetros de la aterciopelada superficie... "superficie"

lunes, 5 de diciembre de 2011

.

Dicen que después de la tormenta siempre sale el sol.


Y aquí, en mi garganta, desde mis entrañas, hasta tus oídos, hubo una de esas que te calan los huesos, que te desarman la trayectoria y te empapan hasta las venas.
Ahora sé que pasó. Ahora sé que me destruí un poco más el alma y que, sin embargo, estoy aquí.
No, el sol no ha llegado. De hecho las horas no han pasado. Mi carne sigue en el mismo lugar. Lo sé a pesar de que ahora estoy sentada frente a un computador escribiendo esta nota. Mi carne sigue allí, en el pasillo, doblada en una forma graciosa, desnuda, tiritando, expulsando ese veneno que te recorrerá cuando leas esto. Lo sé a pesar de que ahora siento hambre, a pesar de que me obligo a levantarme, a cocinarme algo. Es que ella es más importante, claro.
Y es que ahora actúo como por inercia. No sé muy bien lo que hago, lo que digo, lo que escribo, lo que veo.
Desde una ventana un perro me mira y gira su pequeña cabeza de un lado a otro sin comprender. "Yo tampoco entiendo" le digo casi sin voz.
Y el deseo de despertar, de despertar otra vez es el que me embarga, lo que tengo en mente, el único pensamiento que articulo con claridad, además del que habla sobre el dolor, sobre lo patético de tu ausencia, del que habla de lo estúpido que es soñar, de ese que se recrimina las ganas de hacer una fantasía realidad. Y entonces le hablo y creo que ella me escucha, sólo porque no le queda de otra. Pero son palabras de aliento. De fuerza. De coraje. Y es que no permitiré jamás que ella viva lo que yo. Aunque tenga que dar vuelta este mundo, aunque tenga que derrotar la mierda que me embarga y que embarga a la sociedad, aunque no sé. No me importa nada más que su felicidad.
No sé, ya no sé lo que escribo, no sé porque lo sigo haciendo y no sé por qué cresta el sueño no viene a mí y me rodea de una vez. Quizás me daría un segundo de respiro. Porque ahora me asfixio, sabes? Ahora me ahogo de nuevo y me dejo vencer otro poquito, y ese otro poquito hace que otra vez sea mi cuerpo desnudo y derruido en esa alfombra el que me posea y es que en realidad ni sé dónde estoy.

jueves, 20 de octubre de 2011

Érase una vez

Claro, érase esta vez y muchas veces y he aquí yo. Y tú, a veces. Ya no es tan fácil delimitar, ¿verdad?. Pero esto ya no importa. Continuemos.
Érase esta vez y muchas veces y he aquí yo. Que te diga que es fácil o no es fácil, qué importa, la cuestión es que estás sobre mí, que te estás desvaneciendo otra vez, que te estás adentrando otra vez y que me gustaría alejarte de una puta vez y no puedo. Y tu ries, ries mientras yo sigo delineando en mi imaginación estas mismas palabras que saben a esfuerzo redoblado en cada carcajada tuya. Y el cielo que está tan claro, nena, tan claro que me enfurece un poco con sus nubecitas y sus figuras y tu cabello ondeante. No te hagas, sé que lo haces a propósito.
Déjame, porque ...
Érase esta vez y muchas veces y he aquí yo que corro por los parajes de tu cavidad bucal buscando un lugarcito, aunque sea muy pequeño, en el que cobijarme y que sólo me pertenezca a mí. He aquí yo que repto entre tus manos y que desdibujo con mi propia saliva cada una de las otras caricias que hiciste a miles de cuerpos más cansados que el mío, más terribles que el mío, más inútiles que el mío.
Que no puedas salir de mis divagaciones es la total aceptación de que las cosas andan mal, andan verdaderamente mal.
Érase esta vez y muchas veces y he aquí yo que dejo de pensar.

domingo, 28 de agosto de 2011

Inútil


Vas caminando estático, mirando sin ver pasar las miles de luces que me van rodeando y que comienzan a carcomerte. Un hilo de baba se escapa por la comisura de tus labios. Yo no me molesto en secarlo. Me distraen un poco esas perlas destelleantes en tu barbilla, la luz del sol directa en tu cara, en tus oscuros ojos inmóviles. Así te veo. Así me ves. Es inútil. Transito entre tu estupidez y la mía y sólo sé que cada nivel es una estupidez más y que tú seguirás en aquel lugar, fijo, como un muerto, mientras caminas y a tu alrededor las noches de luna llena van marchitando tu blanca piel. Esas mismas noches en las que yo sigo sintiendo una punzada de dolor eterna en mi bajo vientre ante tu sonrisa expectante y mi desidia latente que de pronto quisiera recorrerme y dominarme y tomar mi cabello para adornar tu delgado cuello y tus muñecas frágiles... atarte de una vez y para siempre. Dar el tiro certero que te haga abrir los ojos y cerrar los párpados, tus párpados azulosos. Es inútil. Sigo con mi cabello en la cabeza y con la cabeza en mis propio cuello y te sonrío y te escupo los pies descalzos, ensangrentados y sucios. Y entre vómitos lanzas carcajadas que me saben a indiferencia punzante. Ya no me hieres y tus voces pasan a través de mis gritos sin dejar vestigios ni cicatrices en este cuerpo cocido a mano con tu estúpido hilo de babas.












sábado, 16 de julio de 2011

jueves, 14 de julio de 2011

Off.-

Y como si la evidencia fuera testimonio de lo que habita en mi corazón, intento borrarte de mi existencia acabando con todo lo que a ti me recuerda. Será un cuento de nunca acabar. Hoy es un día tan solitario...

viernes, 24 de junio de 2011

"QUEDA PROHIBIDO"

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber qué hacer;
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.

Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus dudas y mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles sólo cuando los necesitas.

Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
no creer en Dios y hacer tu destino,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte, olvidar sus
ojos, su risa, todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen menos que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

Queda prohibido no crear tu historia,
dejar de dar las gracias a Dios por tu vida,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da,
también te lo quita.

Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti, este mundo no sería igual.

Pablo Neruda

miércoles, 1 de junio de 2011

Miento

Que el lenguaje sea limitante es algo que siempre me ha preocupado. Las palabras no me alcanzan para siquiera comprender mentalmente todo lo que me rodea.
Esta noche es tiempo de replantear. Esta noche no me permitiré flaquezas. No me importará el lenguaje. Sentiré.
Yo también llenaré mi hoja en blanco. Una hoja sin líneas que escribiré sin un lápiz, que rebosará frases que no serán de tinta.
Y es que sentir es quizás lo único que sé hacer demasiado bien (pensar queda fuera, pensar es lenguaje) (¿Sentir no?) (¡Basta!)
Versos y más versos de emociones y sensaciones que se convertirán en la oración que de ahora en adelante llenará mi habitación.
El frío que me recorrió hoy es el candor del cual me colmaré.

Yo no me dejo vencer. Yo no me doy por vencida.

sábado, 28 de mayo de 2011

No título


Hay veces en las que le gustaría simplemente tomar su cuadernillo, su lápiz, una chaqueta, unas cuantas monedas y largarse al sur. O irse desgajando en millares de notas musicales para constituir una melodía disonante. O, quizás, mirarse al espejo, ver su reflejo y no tener que huir. Hay veces en las que le gustaría caminar un día completo por las calles de esta ciudad, ir observando a las personas, saludar a un par de ellas y sonreír sólo porque sí. O, no sé, elevarse unos cuantos metros hasta la cima de los edificios y desde allí contemplar un atardecer sin cerrar una sola vez los ojos. Y sentirse abrazada y cobijada por los rayos del sol, acrisolada de sueños, empañada de verdades. Puede ser que simplemente la idea de contemplar el brillo de su piel desnuda bajo la sombra de algún pino, le seduzca tanto como gritar las tres horas seguidas que siempre ha querido gritar. O despojarse de las responsabilidades para disfrutar sin culpas de un día de inercia en una plaza cualquiera. Y saltar hasta perder el aliento y vomitar las palabras que tiene hechas jirones en las entrañas.
Hay veces en las que le gustaría poder expresarse con total claridad para que él, al menos sólo por una vez, pudiera comprenderla.

miércoles, 18 de mayo de 2011

18.05.2011

06:00 AM : el sonido de "Stereo Love" me despierta. Corrección: me hace abrir los ojos, buscar el celular, apagarlo y tirarlo lejos para volver a cerrar los ojos y ocutar la cabeza bajo la almohada.
07:00 AM: mi mamá abre la puerta de mi pieza y me pregunta a qué hora debo levantarme. No sé bien qué le respondo, pero se marcha.
08:00 AM: "Stereo Love" vuelve a sonar y me doy cuenta de que no apagué el celular. Tanteo el suelo buscando el maldito aparato. No lo encuentro.
09: 00 AM: En la ducha continúo con los ojos cerrados. Intetno convencerme de que es un buen día, de que el clima es perfecto, de que el cielo es hermoso
10:00 AM: Voy entrando a la sala 104. Me siento atrás, como siempre en esa clase porque me aburro y porque prefiero ponerme a escribir esta cronología .
11:00 AM: Sigo en la maldita clase. El profesor no me mira con buenos ojos. Me he dormido un par de veces.
12:00 PM: Ha cambiado la sala y el profesor. Dibujo rayitas que voy uniendo para formar palabras en mi cuaderno. Hay exactamente 5 moscas dando vueltas en la sala.
13:00 PM: ¡El chico de intercambio es tan rubio! Voy perdiendo en el Bubble Popper. Tomo algunos apuntes y relleno las esquinitas con pequeños mensajes incoherentes para un destinatario que sé nunca les recibirá.
14:00 PM: Bueno, y si no quiero almorzar es asunto mío, ¿no?
15:00 PM: Ponerse al frente en la manifestación me seduce tanto... Le entrego mi bolso a una amiga y voy.
16:00 PM: Estoy empapada y furiosa. Sí, eso era lo que quería, lo admito. Enfocar la frustración en algo más realista. ¡Por la cresta que odio vivir en este límite tan díficil de desentrañar!
17:00 PM: Tengo demasiado frío y mis pies destilan agua sucia y hedionda. En la micro voy pensando en lo impulsiva que fui.
18:00 PM: He decidido visitar a mi papá de todas maneras, estamos en la UTEM, le cuento mi pequeña aventura. Abro el e-mail y encuentro mensajes mientras estuve desconectada. Sigo el maldito impulso de toda la tarde y contesto
19:00 PM: Debí haber amarrado mis malditas manos para no escribir nada. Debí vendar mis ojos y no ver aquello que me perturbó y que me tiene ahora con la mente nublada.
20:00 PM: No lo entiendo. No puedo entenderme. No puedo dejar de pensar.
21:00 PM: Caminar por el centro sólo por dar vueltas, a veces no es una buena idea.
22:00 PM: Un baño de agua caliente y el café con esencia de vainilla. Muchas llamadas perdidas y cero ganas de devolverlas. Un capítulo de Glee. Una buena canción de Amy Winehouse a mi celular para usarla de despertador mañana
23:00 PM: Mañana será mejor que hoy. Lo sé. Hoy todo podría haber sido peor. Hace un poco de frío.
12:00 AM: ¿Por qué sigo despierta?
01:00 AM: Te publico.

martes, 17 de mayo de 2011

Caos


Cállate! Oh! Maldición! Sólo cállate! ¿Eres tú? Aaaah! Mi cabeza! voy a estallar! Necesito ir al baño, quiero vomitar, sí vomitar, no oh! no me vengai con hueás...Oye! ... mierda! me ensucié el pantalón.
Puta, te dije que no era una buena idea
hueón, te dije que esas minas eran medias raras.
¿Y por qué no me puedo sentar aquí? uuuuy!
hijito de papi, maricón oh! Fue la negra esa, yo sabía! tenía unos ojos impresionantes, no sé qué me dio. No oh! Te digo que no... se le hizo después, me dejó con los pantalones abajo y se fue la muy perra. No te riai tan fuerte, maricón, me duele la cabeza! Hueón, cállate! Dónde quedó mi celular? Puta oh! Te dije que me lo guardarai vo'h Ah! jajajajaja, mierda, espera, voy a vomitar de nuevo... Oye hueón, en serio, mi celular po, viste que la Vale debe haberme estado llamando toda la noche?! Se debe estar pasando los medios rollos, pobrecita... Puta no po, si sé que no se equivoca tampoco, pero puta que me arrepiento hueón oh!... Esa negra me dio algo oye, por eso estoy tan pa' la cagá ahora.
Deja de reírte, por favor?!
Aaaah! No po' hueón, no te pongai maricón, quiero dormir un rato. Sí po' si ya dormí, pero me siento mal po' no me puedo ir así a la casa y tení que prestarme ropa que ésta está pasá a todo, hueón. Ahhh! el hueón chanta, ¿¡Qué sé yo dónde chucha...?!
¿
Ah? ¿Qué estai haciendo, flaco? ¿Quién gritó? Hueón, ese fue un grito de mina! A quién te trajiste, hueón? Puta, flaco, dijiste que no ibai a hacer más esa hueá po'!! Que me la tire yo? Vo' soy tonto o qué? No, hueón, yo cambié.
¡
Déeeeejame, oh! No quiero por la chucha! Hueón, hazte ver, en serio, hazte ver... te creí que por rico nunca te van a meter preso, hueón, pero cualquier día, hueón, cualquier día y ...
Hueeón
, suéltala, me están efermando sus gritos! Flaco qué chucha te pasa?! Cállate imbécil... Voy a ir yo, ándate a la mierda, no me importa! No po' creí que te tengo miedo? Aaaaah, hueón, saaale! ...

¡Andrés! Andrés, qué estai haciendo? Oye!
Mierda!





- ¿Hora del deceso?
- 03:00 PM ...dicen que lo apuñaló un amigo.

domingo, 8 de mayo de 2011

Unfaithful

[Quizás así era. Vete de mis noches]


Se vistió lentamente... con toda la lentitud de que era capaz. Sabía que en unas cuántas horas tendría que pasar por ella y tendría que sonreír, besarla, abrazarla y regalarle el ramo de camelias por su segundo aniversario.

Miró a su lado y vio cómo esa silueta tan distinta a la de ella respiraba acompasadamente y sonreía entre sueños. Suspiró y no pudo evitar acercarse para oler su cabello fragante, para recorrer con una caricia su rostro suave, sus piel desnuda que al tacto de sus dedos reaccionó y se agitó. Alejó rápidamente su mano esperando no haberla despertado y se puso de pie para ir a recoger sus cosas.

Sí, hoy cumplían dos años juntos. Dos años en los que ella le había hecho conocer el amor, pero conocerlo desde fuera, desde ella... yo no, yo nunca logré siquiera quererla. Camelias estará bien, las camelias amarillas.... amarillas porque sabía que esa era la única forma de confesárselo, de no sentirse tan culpable.

Volvió a la cama para despedirse. La silueta respiraba aún tranquila, aún sonriente después de una noche pasional. Susurró en su oído una frase incomprensible. Ella abrió con parsimonia los ojos

- No te vayas aún - le dijo haciendo un mohín.
- Ya sabes...
- Sí, ella. No te entiendo Gonzalo. Déjala.
- No
- Vete entonces
- Adiós

Ella lanzó una carcajada sonora mientras él cerraba de un portazo la puerta del motel.

- Idiota - murmuró entre dientes y bajó las escaleras como huyendo de esa carcajada que le destrozaba los tímpanos. Subió a su auto, respiró profundamente y se dirigió a la floreria y compró trece camelias amarillas: el conjunto perfecto. Luego subió a su auto y fue a por ella se las daré, la besaré, le diré que se vista muy rápido y la llevaré a la playa. Eso estará bien, eso le gustará.


sábado, 7 de mayo de 2011

Agridulce


Una mención al recuerdo. (Mayo del 2010)

Y luego de haber decidido darle fin a toda la situación apareciste, como siempre, como si nada, con la sonrisa pétrea en los labios, con la agridulzura en tu mirada.

Acariciaste mi cabeza lentamente, susurrando palabras inteligibles, un minuto, dos, tres, diez, veinte... me dejé llevar por el letargo, por el sofocamiento físico e interior. Me recosté en tu pecho, sentí el olor de siempre. Ahora nada había cambiado. Dejé que mi mano se deslizara por tu pecho, que recorriera tu cuello, lentamente, tus labios, tu nariz, el hoyuelo de tu mejilla cada vez más sonrosada, tu pecho cada vez más agitado. Apagué la calefacción, decidida a no pensar. Te besé y me refugié en el candor, en la frescura también. Tu lengua enredándose tiernamente, bruscamente, frenéticamente. Tú apaciguándome, tú asfixiándome. Sentía tus dedos posarse con firmeza en mis piernas, en mi pecho, en mi cuerpo. Yo calmándote, yo encaramándome en tu cuerpo simulando el desesperado juego del amor, susurrando palabras, frases incomprensibles, sin sentido para ti, sin sentido para mí.

Tú hundiéndome en tu cuerpo, yo extinguiéndome en tu fuego.

El beso final, el "te amo" final y correr desesperadamente con mis cosas por la ciudad.

lunes, 25 de abril de 2011

18:00

Faltando cinco para las ocho de la mañana abría puntualmente los ojos para mirar el techo y descubrir que la mancha con cara de torturado continuaba ahí en la misma madera de todos los días. A las ocho suspiraba y se ponía de pie sin mirar el bulto que a su lado respiraba acompasadamente. Caminaba hacia el baño, se cepillaba los dientes, se metía a la ducha y de camino al dormitorio se cruzaba con ella sin mirarla, sin dirigirle un "buenos días". Se vestía lentamente para darle tiempo a que tuviera su desayuno listo. Todo transcurría en un silencio sepulcral interrumpido sólo por el crujir de las tablas viejas y deslustradas de su casa. Las tostadas siempre sabían a barro para él, el mismo barro de aquella noche. Ella, en bata aún, le miraba a veces con un poco de compasión, otras con profundo rencor y casi siempre sin expresión.

Faltando cinco para las diez anunciaba que iba a la esquina a comprar el diario y una cajetilla de cigarrillos. Ella asentía lenta y secamente mientras lavaba los platos y se movía de un lado a otro en la pequeña cocina.

- Buen día, don Ernesto.
- Buen día, buen día.

El señor de bigotes le entregaba el diario y la cajetilla sonriendo irónicamente. Ernesto le daba a cambio un billete de dos mil pesos y esperaba el vuelto encendiendo el primer cigarro del día. Caminaba lentamente chupando y aspirando aquel cilindro de calidad cada vez más dudosa. Su mente en blanco, su mente nublada.

Entraba y se acomodaba parsimoniosamente en el sillón frente a la televisión, abría el diario y se sumergía en él hasta las dos de la tarde envuelto en el humo de los cigarrillos que se sucedían uno tras otro hasta que el aroma de la cazuela le llegaba a las narices y le hacía sonar las tripas. Se sentaba y comía silenciosamente. Ella nunca le acompañaba a almorzar, pues se sentaba en una mecedora a bordar en interminables paños floreados la misma frase que rondaba en su mente hace ya más de cincuenta años.

Él se ponía de pie, salía al patio trasero, rascaba las orejas del galgo negro que le miraba suplicante con la pelota en el hocico y encendía el último cigarro y chupaba cansinamente sin mirar al perro. A veces daba unos pasos al parrón y cortaba un racimo de uvas que se llevaba a la boca sin lavar. A veces daba unos pasos al parrón y cortaba una rama, le quitaba todas las hojas y se iba hacia el perro para golpearlo con ella en el lomo con una fuerza desmesurada que hacía gemir lastimosamente al pobre animal.

Entraba, miraba a Elena que seguía su labor en la mecedora y le gritaba

- ¡Puta!.

Ella no daba mayor indicio de haberle oído que tomar con más fuerza de la normal el bastidor y agachar la cabeza dos centímetros, mientras aguzaba los sentidos atenta a cualquier movimiento de Ernesto. Pero él no se movía, se quedaba allí casi siempre una hora, o una hora y cinco minutos, con la respiración entrecortada murmurando entre dientes "puta, puta, puta, puta".

A las cinco de la tarde iba por la segunda cajetilla de cigarros y al volver se paraba en la reja para ver a los transeúntes y saludarles con una inclinación. Sonreía el viejo a cada persona que pasaba por ahí con una sonrisa perdida, con una sonrisa de la que no participaban sus ojos. Cuando tenía mejor humor le guiñaba el ojo a una que otra señorita que se paseara por allí.

A las seis Elena lo llamaba para el café. Él, de malas ganas, entraba en casa dando un portazo. Ese día el café humeaba como siempre al centro de la mesa y como siempre él se sentó en la cabecera y comenzó a beber mientras seguía con un tamborilear de los dedos el trajín de su mujer en la cocina. A las seis con siete minutos ella abrió el cajón de los cuchillos y tomó el carnicero, se dirigió con el corazón latiendo al mismo compás que los dedos de su esposo, se detuvo detrás de él y le observó con detención la nuca calva.

A las cinco de la tarde del día siguiente Ernesto estaba de pie en la reja chupando un cigarrillo y saludando a las personas que pasaban por allí con una sonrisa perdida de la cual sus ojos no participaban y se estuvo ahí hasta las seis del otro día, cuando un auto de la policía se detuvo en frente y caminó directamente hacia él.

miércoles, 20 de abril de 2011

Medianoche


Veintidós es el número de veces que te recordaré en estos veintiún minutos que tardaré en escribirte las veinte lágrimas que me contuve de derramar anoche: Me guardo los diecinueve versos que quise leerte este domingo, detengo la reproducción de las dieciocho canciones que siempre quise cantarte y que siempre quisiste escuchar. En este mismo momento me río de esas diecisiete discusiones, de los dieciséis reproches y de las quince veces que te quise borrar de mi vida… Al fin y al cabo catorce noches soñé contigo el mismo sueño y otras trece me desvelé por pensar en ti. Tampoco puedo negar que en doce ocasiones necesité un abrazo y que once me refugié en tus brazos viéndote sonreír, no, no puedo… Y ten en cuenta que son diez las tardes que quedaron grabadas en un trocito de mi corazón, que fueron nueve "te quiero" dichos y escritos los que te regalé y ocho llamadas con voz de sueño y un tanto inconsciente las que te dejo para las siete horas que quizás pienses en mí este año. Ah! Cariño, (sí, “cariño”), aunque no seas mío, ni lo fueras antes, fueron seis las lunas que te dediqué y fueron cinco los "te quiero" que pronunciaste mirándome a los ojos. En esta carrera regresiva te cuento que cuatro son los besos que permanecen en mis labios, tres los recorridos de nuestros cuerpos que aún siento en mi piel, dos son los días que faltan para que se cumpla un mes más desde que te vi por primera vez y que sólo uno es el adiós.

¿Sabes por qué veintidós, verdad?


sábado, 9 de abril de 2011

Te veo

Me asomé al ventanal deseando con todas mis fuerzas ser capaz de dar un paso más y comenzar a caer. Caer libremente, caer con lentitud cinematográfica, caer para sentir el viento en mi cuello, el viento que me haría reaccionar justo antes de darme de cabeza con el asfalto para desplegar rápidamente mis alas y surcar el cielo revoloteando.

Quizás iría a buscarte, quizás simplemente me gustaría mirarte, y cruzar nubes y nubes, llenas de frío, llenas de otoño, y competir con un pájaro por quién llega primero a ese árbol que se alza majestuoso en lo más alto del cerro San Cristóbal, y cruzar nubes y nubes, llenas de lágrimas, llenas de otoño.

Pero no puedo avanzar, sigo de pie en este décimo piso observando Santiago, el tráfico, el ocaso impregnado de smog. Mis alas están sanas, físicamente están sanas, pero ya no se atreven a volar, lo sé.

Ah! Y fundirme con el viento y rozar la tierra húmeda con la punta de los dedos, y avanzar, siempre avanzar en el cielo celeste, en el cielo negro, en el cielo azul y rojo. Reflejar en cada pluma de mis alas los mil colores del atardecer, y recogerlos para ti, guardarlos cariñosamente en en el fondo de mi corazón para dártelos.

Mis alas estás sanas, pero ya no se atreven a volar. No. Hoy daré un paso más.

Voy por ti.

martes, 22 de marzo de 2011

Viento


Tal vez, en algún lugar muy lejano, él sintió en su espalda aquel murmullo recorriéndole, tal vez se asomó a la ventana a ver la lluvia caer y tal vez, sólo tal vez, tomó su impermeable y su sombrero y se puso a deambular por las calles de aquella grisácea ciudad.

Han pasado meses sin saber de ella y las calles solitarias le han hecho recordar su mirada que era triste y melancólica, un poco perdida, un poco introspectiva, un poco maligna a veces.

Tal vez miró el oscuro cielo y siguió sintiendo el murmullo incesante erizándole los bellos de la espalda, tal vez se sentó en una banca húmeda y dejó que la lluvia terminara de empaparlo, tal vez, sólo tal vez, se llevó las manos a la boca para soplarlas y luego frotarlas con la intención de que no se le enfriaran demasiado.

Han pasado meses sin saber de ella y el árbol que tiene en frente le ha hecho recordar el perfume de su pelo que era un poco olor a tierra húmeda, un poco a hoja seca, un poco a viento frío a veces.

Tal vez se puso de pie lentamente y se quitó el sombrero, tal vez se acercó a ese viejo de la banca de al frente y le preguntó la hora, tal vez el viejo le respondió que hoy era 22 de marzo y tal vez él pensó que el viejo era un estúpido y que era extraño que lloviese así en esta fecha, tal vez, sólo tal vez se alejó confundido y con las manos en los bolsillos buscando una moneda.

Han pasado meses sin saber de ella y la pelusa que sacó del bolsillo le ha hecho recordar la suavidad de su piel que era un poco como la suavidad porosa de esa pelusa, un poco como el color de esa pelusa, un poco como la delicadeza de esa pelusa a veces.

Tal vez siguió caminando por ese parque y dejó que la tristeza le brotara por los ojos, tristeza aterciopelada del rojo atardecer, tristeza teñida de humedad.

Y tal vez, sólo tal vez, se dio cuenta de que nunca creyó extrañarla y se agachó a recoger una piedra para tirarla con todas sus fuerzas al vacío.

Y tal vez, sólo tal vez, ahora ella estaba pensando en él y estaba en un parque cualquiera apoyada en la reja, mirando el lago y susurrando su nombre.

Tal vez...

sábado, 19 de marzo de 2011

Luna


Salí a caminar hace un rato. Vagué por las cercanías de mi casa buscando en el suelo cualquier piedra para patear. Me senté en el columpio, como hago siempre que estoy triste. Vi la Luna y me puse a llorar.

Fracasé, una vez más fracasé.


Don't speak - No Doubt

You and me
We used to be together
Every day together always

I really feel
I'm losing my best friend
I can't believe
This could be the end

It looks as though you're letting go
And if it's real
Well I don't want to know

Don't speak
I know just what you're saying
So please stop explaining
Don't tell me 'cause it hurts
Don't speak
I know what you're thinking
I don't need your reasons
Don't tell me 'cause it hurts

Our memories
They can be inviting
But some are altogether
Mighty frightening

As we die, both you and I
With my head in my hands
I sit and cry

Don't speak
I know just what you're saying
So please stop explaining
Don't tell me 'cause it hurts
No no no, Don't speak
I know what you're thinking
I don't need your reasons
Don't tell me 'cause it hurts

It's all ending
I gotta stop pretending who we are

You and me
I can see us dying
Are we

Don't speak
I know just what you're saying
So please stop explaining
Don't tell me 'cause it hurts
No no, Don't speak
I know what you're thinking
I don't need your reasons
Don't tell me 'cause it hurts
Don't tell me 'cause it hurts
I know just what you're saying
So please stop explaining

Don't speak
Don't speak
Don't speak
Oh, I know what you're thinking
And I don't need your reasons
I know you're good
I know you're good
I know you're real good

Oh, la la la la
La la la la

Don't, don't, ooh, ohh

Hush, hush darling
Hush, hush darling
Hush, hush, don't tell me 'cause it hurts

Hush, hush darling
Hush, hush darling
Hush, hush, don't tell me 'cause it hurts

martes, 15 de marzo de 2011

domingo, 13 de marzo de 2011

Julio Cortázar, Rayuela- Capítulo 7

Porque jamás he vuelto a encontrar en un libro algo tan hermoso:


"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua."

viernes, 4 de marzo de 2011

Evidente



Estás mirándote en ese espejo, pero pronto dejarás de ver tu reflejo, pasarás una mano por tu cabello y la posarás en tu cuello pensando seriamente en apretar hasta que no puedas seguir respirando, sonreirás y querrás golpear esa imagen tan insensata, tan poco tú. Y permitirás que el miedo te vaya paralizando (frente a ti), mirarás sin ver en tus ojos más que el color uniforme de tu iris envolviéndolo todo, perdiéndote en esa oscuridad, sin pensar en nada más que ese color, viajando al interior, sumergiéndote, hundiéndote, asimilándote.
La percepción de una lenta caricia te irá trayendo poco a poco de vuelta a tu contemplación. Sentirás su calor recorriendo tímida y pausadamente tu cuerpo desnudo. Dejarás de verte y comenzarás a sentirte y entonces desearás con más fuerzas aún
abandonarte hacia ese susurro reptante que te estremece de vez en cuando en las noches de luna llena, mientras que la caricia va llegando a ese punto determinado por ti, por tus ojos, por tu propia mano que le guía y, de pronto, te detendrás para gozar del momento exacto en que sus ojos ya no quieran ver, en que sus ojos ya no quieran buscarte más y le obligarás a sostenerte la mirada viéndole con el odio impreso en tus facciones.
En realidad sabes que el juego se acaba cuando ambos cierren los ojos y por eso le obligas, aunque te escuecen sobremanera tus propias pupilas. Pero ... ¿por qué deseas seguir jugando? ¿para qué mantener lo que (comprendes) es una tortura?, te preguntas sin encontrar una respuesta satisfactoria. No importa: hay que jugar.
Ha llegado la hora convenida, levantas el dedo índice y, sonriendo pérfidamente, dibujas en tu cara sus propios labios, los dibujas varias veces y vas midiendo el efecto que en su mirada causas, esperas ver el dolor y el placer mezclados, fundidos. No, tú no esperas, tú
sabes. Y quieres que aquella unión te produzca asco, pero no lo logras... no, y te llenas de melancolía cuando tu dedo va descendiendo y comienza a dibujarte no sólo los labios, sino que cada uno de tus rincones con total precisión.
Asqueado levantas el puño y lo diriges al espejo. Das de lleno en él justo en tu rostro que sigue sonriendo.

sábado, 19 de febrero de 2011

Colores


Y de pronto todo le pareció tan asombrosamente absurdo que se echó a reír y lo hizo durante varios minutos, hasta que se le acalambró el estómago y pudo dejar de revolcarse en el pasto de aquella plaza cercana al lugar en donde lo conoció. Se enjugó las lágrimas y se quedó respirando entrecortadamente con la sonrisa exacta e intacta en los labios gruesos y poco a poco se fue colmando de aire, del viento que cruzaba las hebras del flequillo de su pelo, del cosquilleo que le producían las hormigas que caminaban por sus piernas desnudas, de la fragancia del césped que acariciaba su tersa y aterciopelada piel, del destello incesante del sol en las hojas de los árboles. Tanto había por lo que maravillarse que se sorprendió de no haber antes admirado así de plenamente todos esos detalles que, no, no eran detalles, eran el mundo y la vida fluyendo, avanzando y llevándola consigo.
No quería ponerse de pie para no perder esa conexión, pero sentía la necesidad de transmitir de alguna manera aquel exceso de vida, y se puso a correr por las calles sin dejar de sonreír, de vez en cuando lanzando una carcajada cuando veía a algún pájaro cruzar el cielo.
Le gustó saltar, cantar, bailar, le gustó sentirse joven, bonita, dueña de sí, parte del todo y siendo el todo.
Y la gente al verla pasar sonreía. La gente al verla pasar sonreía sólo porque es bello y mágico sonreír. Y el corazón de tantas personas se alegró aquella tarde que cuando cayó la noche el mundo estuvo de fiesta,

jueves, 17 de febrero de 2011

Y ¿qué?

Y ... ¿qué?
Que estoy escribiendo que estoy deseando ascender que estoy pensando en él que estoy viéndolo venir que la situación que tú que yo que nosotros un nosotros que no es nosotros un nosotros sin fin un nosotros que quiero imaginar que quiero creer volver realidad realidad sin sentido realidad realidad creer en ti yo no sé porque tú y yo o bien no no no no siento tantas cosas me oprimen el pecho me ascienden sí me ascienden hasta donde tú claramente no estás y qué risa que tú precisamente tú no estés y que puedas ver esto y que sonrías cuando lo veas porque sé que sonreirías si lo vieras pero tú y ella y ella como un fantasma como el espectro de quién más que no aire aire me duele el aire y tú respiras y yo te hago respirar siempre te hago saltar te hago caer caer infinitamente dentro de mis labios dicen que tú y que yo quisiera que sí quisiera que ella y que yo y que tú y el tiempo que me carcome hasta donde ya no sé qué hay ahí por dónde por qué tú oh sí que tú y tus palabras tus lindas palabras bosquejadas con la intención para no sé para ella por qué falta tanto tiempo y ternura con sabor a una canción escrita en mi pared en la que yo no sé si escribí y no sé si tú estabas ahí para verme escribir porque quise escribir y entonces tú tú ya no estabas y no quería no quería y me duele no por la mierda no me duele sí te duele y quieres golpear al viento por ser así por estar ahí por quererte no debería quererte no deberías verlo no debería entrar no debería y por qué no porque tú y yo y ella y ella que no es más que tú y no es más que él y no es más no es más ese fantasma imbécil y el delirio de estas lineas tan tuyas tan suyas tan mías tan de él tan de la que está tecleando y de la que está corrigiendo y de la que está ahora sentada en tus piernas en ese regazo tuyo en el que me cobijé esa noche mientras me observabas y hablabas porque tú hablas siempre hablas y pero me mirabas me mirabas y querías decir tantas cosas y callabas no sé por qué callé tanto ni por qué sigo callando tantas cosas y es que cada vez que le veo sonreír deja de importarme si es un sueño si es mi realidad esa realidad que me perturba que confundo que no distingo y qué y qué y es esto lo que me deja así me deja en ti en tus ojos viéndome en mi propio reflejo y en la luna que soy tan infinitamente soy porqué deseo distinguir esos límites y no hundirme más en aquellos mundos de letras de letras de letras como tus labios dulces y tu aliento a sabor no ya no más que decir y siempre hay tanto que hablar y que no quiero contar y que no deseo porque yo sé que tú vendrás que tomaré aquel aparato que nos ligó y que ahora podría maldecir porque todo es tan confuso que yo no sé y el abuso de ti de tus ojos abuso siempre abuso hasta de mis propias y ese guión que yo sé que está ahí y que ahora te presento.

jueves, 20 de enero de 2011

-aba


Me gustaba salir a pasear por las plazas cercanas a mi casa. Me gustaba ver cómo los perros perseguían a las mariposas ladrando y moviendo su cola frenéticamente. Me gustaba sentarme en una banca y abrir un libro cualquiera en una página cualquiera y empezar a leer desde allí para poder imaginar lo que había sucedido antes. Me gustaba inundarme del refrescante aroma que exhalan los árboles en el otoño, cuando sus hojas caen y cubren el suelo de colores vivaces.