jueves, 29 de diciembre de 2011
Boceto
Pasó una de sus manos por la tersa superficie y con la otra secó el sudor de su frente y se acomodó el mechón de pelo por detrás de la oreja. Inspiró levemente y exhaló con furia. En sus ojos grises un destello de luz le dio ese toque maniático que muchas personas le habían descrito luego de verlo dibujar.
A su alredor sólo estaba la superficie, una silla, una ventana sin cortinas que dejaba entrar la tenue luz del otoño que surca los suburbios de aquel país, su chaqueta tirada en el piso de madera sucio y derruido.
Todo era silencio allí. Silencio y sus suspiros colmando los centímetros de la aterciopelada superficie... "superficie"
domingo, 28 de agosto de 2011
Inútil
jueves, 14 de julio de 2011
Off.-
sábado, 28 de mayo de 2011
No título

Hay veces en las que le gustaría poder expresarse con total claridad para que él, al menos sólo por una vez, pudiera comprenderla.
miércoles, 20 de abril de 2011
Medianoche
Veintidós es el número de veces que te recordaré en estos veintiún minutos que tardaré en escribirte las veinte lágrimas que me contuve de derramar anoche: Me guardo los diecinueve versos que quise leerte este domingo, detengo la reproducción de las dieciocho canciones que siempre quise cantarte y que siempre quisiste escuchar. En este mismo momento me río de esas diecisiete discusiones, de los dieciséis reproches y de las quince veces que te quise borrar de mi vida… Al fin y al cabo catorce noches soñé contigo el mismo sueño y otras trece me desvelé por pensar en ti. Tampoco puedo negar que en doce ocasiones necesité un abrazo y que once me refugié en tus brazos viéndote sonreír, no, no puedo… Y ten en cuenta que son diez las tardes que quedaron grabadas en un trocito de mi corazón, que fueron nueve "te quiero" dichos y escritos los que te regalé y ocho llamadas con voz de sueño y un tanto inconsciente las que te dejo para las siete horas que quizás pienses en mí este año. Ah! Cariño, (sí, “cariño”), aunque no seas mío, ni lo fueras antes, fueron seis las lunas que te dediqué y fueron cinco los "te quiero" que pronunciaste mirándome a los ojos. En esta carrera regresiva te cuento que cuatro son los besos que permanecen en mis labios, tres los recorridos de nuestros cuerpos que aún siento en mi piel, dos son los días que faltan para que se cumpla un mes más desde que te vi por primera vez y que sólo uno es el adiós.
¿Sabes por qué veintidós, verdad?
sábado, 9 de abril de 2011
Te veo
Quizás iría a buscarte, quizás simplemente me gustaría mirarte, y cruzar nubes y nubes, llenas de frío, llenas de otoño, y competir con un pájaro por quién llega primero a ese árbol que se alza majestuoso en lo más alto del cerro San Cristóbal, y cruzar nubes y nubes, llenas de lágrimas, llenas de otoño.
Pero no puedo avanzar, sigo de pie en este décimo piso observando Santiago, el tráfico, el ocaso impregnado de smog. Mis alas están sanas, físicamente están sanas, pero ya no se atreven a volar, lo sé.
Ah! Y fundirme con el viento y rozar la tierra húmeda con la punta de los dedos, y avanzar, siempre avanzar en el cielo celeste, en el cielo negro, en el cielo azul y rojo. Reflejar en cada pluma de mis alas los mil colores del atardecer, y recogerlos para ti, guardarlos cariñosamente en en el fondo de mi corazón para dártelos.
Mis alas estás sanas, pero ya no se atreven a volar. No. Hoy daré un paso más.
Voy por ti.
