Sí, tú

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Chile
Érase una vez blah, blah, blah.

domingo, 13 de marzo de 2011

Julio Cortázar, Rayuela- Capítulo 7

Porque jamás he vuelto a encontrar en un libro algo tan hermoso:


"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua."

viernes, 4 de marzo de 2011

Evidente



Estás mirándote en ese espejo, pero pronto dejarás de ver tu reflejo, pasarás una mano por tu cabello y la posarás en tu cuello pensando seriamente en apretar hasta que no puedas seguir respirando, sonreirás y querrás golpear esa imagen tan insensata, tan poco tú. Y permitirás que el miedo te vaya paralizando (frente a ti), mirarás sin ver en tus ojos más que el color uniforme de tu iris envolviéndolo todo, perdiéndote en esa oscuridad, sin pensar en nada más que ese color, viajando al interior, sumergiéndote, hundiéndote, asimilándote.
La percepción de una lenta caricia te irá trayendo poco a poco de vuelta a tu contemplación. Sentirás su calor recorriendo tímida y pausadamente tu cuerpo desnudo. Dejarás de verte y comenzarás a sentirte y entonces desearás con más fuerzas aún
abandonarte hacia ese susurro reptante que te estremece de vez en cuando en las noches de luna llena, mientras que la caricia va llegando a ese punto determinado por ti, por tus ojos, por tu propia mano que le guía y, de pronto, te detendrás para gozar del momento exacto en que sus ojos ya no quieran ver, en que sus ojos ya no quieran buscarte más y le obligarás a sostenerte la mirada viéndole con el odio impreso en tus facciones.
En realidad sabes que el juego se acaba cuando ambos cierren los ojos y por eso le obligas, aunque te escuecen sobremanera tus propias pupilas. Pero ... ¿por qué deseas seguir jugando? ¿para qué mantener lo que (comprendes) es una tortura?, te preguntas sin encontrar una respuesta satisfactoria. No importa: hay que jugar.
Ha llegado la hora convenida, levantas el dedo índice y, sonriendo pérfidamente, dibujas en tu cara sus propios labios, los dibujas varias veces y vas midiendo el efecto que en su mirada causas, esperas ver el dolor y el placer mezclados, fundidos. No, tú no esperas, tú
sabes. Y quieres que aquella unión te produzca asco, pero no lo logras... no, y te llenas de melancolía cuando tu dedo va descendiendo y comienza a dibujarte no sólo los labios, sino que cada uno de tus rincones con total precisión.
Asqueado levantas el puño y lo diriges al espejo. Das de lleno en él justo en tu rostro que sigue sonriendo.

sábado, 19 de febrero de 2011

Colores


Y de pronto todo le pareció tan asombrosamente absurdo que se echó a reír y lo hizo durante varios minutos, hasta que se le acalambró el estómago y pudo dejar de revolcarse en el pasto de aquella plaza cercana al lugar en donde lo conoció. Se enjugó las lágrimas y se quedó respirando entrecortadamente con la sonrisa exacta e intacta en los labios gruesos y poco a poco se fue colmando de aire, del viento que cruzaba las hebras del flequillo de su pelo, del cosquilleo que le producían las hormigas que caminaban por sus piernas desnudas, de la fragancia del césped que acariciaba su tersa y aterciopelada piel, del destello incesante del sol en las hojas de los árboles. Tanto había por lo que maravillarse que se sorprendió de no haber antes admirado así de plenamente todos esos detalles que, no, no eran detalles, eran el mundo y la vida fluyendo, avanzando y llevándola consigo.
No quería ponerse de pie para no perder esa conexión, pero sentía la necesidad de transmitir de alguna manera aquel exceso de vida, y se puso a correr por las calles sin dejar de sonreír, de vez en cuando lanzando una carcajada cuando veía a algún pájaro cruzar el cielo.
Le gustó saltar, cantar, bailar, le gustó sentirse joven, bonita, dueña de sí, parte del todo y siendo el todo.
Y la gente al verla pasar sonreía. La gente al verla pasar sonreía sólo porque es bello y mágico sonreír. Y el corazón de tantas personas se alegró aquella tarde que cuando cayó la noche el mundo estuvo de fiesta,

jueves, 17 de febrero de 2011

Y ¿qué?

Y ... ¿qué?
Que estoy escribiendo que estoy deseando ascender que estoy pensando en él que estoy viéndolo venir que la situación que tú que yo que nosotros un nosotros que no es nosotros un nosotros sin fin un nosotros que quiero imaginar que quiero creer volver realidad realidad sin sentido realidad realidad creer en ti yo no sé porque tú y yo o bien no no no no siento tantas cosas me oprimen el pecho me ascienden sí me ascienden hasta donde tú claramente no estás y qué risa que tú precisamente tú no estés y que puedas ver esto y que sonrías cuando lo veas porque sé que sonreirías si lo vieras pero tú y ella y ella como un fantasma como el espectro de quién más que no aire aire me duele el aire y tú respiras y yo te hago respirar siempre te hago saltar te hago caer caer infinitamente dentro de mis labios dicen que tú y que yo quisiera que sí quisiera que ella y que yo y que tú y el tiempo que me carcome hasta donde ya no sé qué hay ahí por dónde por qué tú oh sí que tú y tus palabras tus lindas palabras bosquejadas con la intención para no sé para ella por qué falta tanto tiempo y ternura con sabor a una canción escrita en mi pared en la que yo no sé si escribí y no sé si tú estabas ahí para verme escribir porque quise escribir y entonces tú tú ya no estabas y no quería no quería y me duele no por la mierda no me duele sí te duele y quieres golpear al viento por ser así por estar ahí por quererte no debería quererte no deberías verlo no debería entrar no debería y por qué no porque tú y yo y ella y ella que no es más que tú y no es más que él y no es más no es más ese fantasma imbécil y el delirio de estas lineas tan tuyas tan suyas tan mías tan de él tan de la que está tecleando y de la que está corrigiendo y de la que está ahora sentada en tus piernas en ese regazo tuyo en el que me cobijé esa noche mientras me observabas y hablabas porque tú hablas siempre hablas y pero me mirabas me mirabas y querías decir tantas cosas y callabas no sé por qué callé tanto ni por qué sigo callando tantas cosas y es que cada vez que le veo sonreír deja de importarme si es un sueño si es mi realidad esa realidad que me perturba que confundo que no distingo y qué y qué y es esto lo que me deja así me deja en ti en tus ojos viéndome en mi propio reflejo y en la luna que soy tan infinitamente soy porqué deseo distinguir esos límites y no hundirme más en aquellos mundos de letras de letras de letras como tus labios dulces y tu aliento a sabor no ya no más que decir y siempre hay tanto que hablar y que no quiero contar y que no deseo porque yo sé que tú vendrás que tomaré aquel aparato que nos ligó y que ahora podría maldecir porque todo es tan confuso que yo no sé y el abuso de ti de tus ojos abuso siempre abuso hasta de mis propias y ese guión que yo sé que está ahí y que ahora te presento.