Sí, tú

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Chile
Érase una vez blah, blah, blah.

jueves, 20 de octubre de 2011

Érase una vez

Claro, érase esta vez y muchas veces y he aquí yo. Y tú, a veces. Ya no es tan fácil delimitar, ¿verdad?. Pero esto ya no importa. Continuemos.
Érase esta vez y muchas veces y he aquí yo. Que te diga que es fácil o no es fácil, qué importa, la cuestión es que estás sobre mí, que te estás desvaneciendo otra vez, que te estás adentrando otra vez y que me gustaría alejarte de una puta vez y no puedo. Y tu ries, ries mientras yo sigo delineando en mi imaginación estas mismas palabras que saben a esfuerzo redoblado en cada carcajada tuya. Y el cielo que está tan claro, nena, tan claro que me enfurece un poco con sus nubecitas y sus figuras y tu cabello ondeante. No te hagas, sé que lo haces a propósito.
Déjame, porque ...
Érase esta vez y muchas veces y he aquí yo que corro por los parajes de tu cavidad bucal buscando un lugarcito, aunque sea muy pequeño, en el que cobijarme y que sólo me pertenezca a mí. He aquí yo que repto entre tus manos y que desdibujo con mi propia saliva cada una de las otras caricias que hiciste a miles de cuerpos más cansados que el mío, más terribles que el mío, más inútiles que el mío.
Que no puedas salir de mis divagaciones es la total aceptación de que las cosas andan mal, andan verdaderamente mal.
Érase esta vez y muchas veces y he aquí yo que dejo de pensar.

domingo, 28 de agosto de 2011

Inútil


Vas caminando estático, mirando sin ver pasar las miles de luces que me van rodeando y que comienzan a carcomerte. Un hilo de baba se escapa por la comisura de tus labios. Yo no me molesto en secarlo. Me distraen un poco esas perlas destelleantes en tu barbilla, la luz del sol directa en tu cara, en tus oscuros ojos inmóviles. Así te veo. Así me ves. Es inútil. Transito entre tu estupidez y la mía y sólo sé que cada nivel es una estupidez más y que tú seguirás en aquel lugar, fijo, como un muerto, mientras caminas y a tu alrededor las noches de luna llena van marchitando tu blanca piel. Esas mismas noches en las que yo sigo sintiendo una punzada de dolor eterna en mi bajo vientre ante tu sonrisa expectante y mi desidia latente que de pronto quisiera recorrerme y dominarme y tomar mi cabello para adornar tu delgado cuello y tus muñecas frágiles... atarte de una vez y para siempre. Dar el tiro certero que te haga abrir los ojos y cerrar los párpados, tus párpados azulosos. Es inútil. Sigo con mi cabello en la cabeza y con la cabeza en mis propio cuello y te sonrío y te escupo los pies descalzos, ensangrentados y sucios. Y entre vómitos lanzas carcajadas que me saben a indiferencia punzante. Ya no me hieres y tus voces pasan a través de mis gritos sin dejar vestigios ni cicatrices en este cuerpo cocido a mano con tu estúpido hilo de babas.












sábado, 16 de julio de 2011

jueves, 14 de julio de 2011

Off.-

Y como si la evidencia fuera testimonio de lo que habita en mi corazón, intento borrarte de mi existencia acabando con todo lo que a ti me recuerda. Será un cuento de nunca acabar. Hoy es un día tan solitario...